El ÍNDIGO Y EL ADD/ADHD
 
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El ÍNDIGO Y EL ADD/ADHD
 
   

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Maria Dolores Paoli describe indicando que:
Cada día aumenta el número de niños diagnosticados por psicólogos y entendidos con Déficit de Atención (ADD) e Hiperactividad (ADHD), están llegando a proporciones casi epidémicas; no dudo que habrá casos que reúnan las características neurofisiológicas para dicho diagnóstico, pero a veces, me pregunto ¿por qué en determinados métodos de Educación, como es el caso del Método Waldorf, hay una sustancial disminución de la incidencia de este diagnóstico? ¿Será que este método basado en el respeto de la individualidad, en la integración del individuo con el medio, está más centrado en la esencia del ser humano que en el cúmulo de conocimientos sobre la familia, la sociedad, las naciones, el mundo que ofrece nuestro sistema educativo tradicional y por ello tiene otro resultado?
Se ha fraguado toda una subcultura alrededor de este diagnóstico dejando sólo dos tratamientos aceptables para la comunidad científica como es el medicamento y la modificación de conducta, llegando a sustituir el diálogo en la casa por ¿Tomaste tu pastilla? con ese abordaje tratamos de simplificar los problemas de la vida y le otorgamos a la química el poder de solucionar todo, colocamos el foco dentro del niño, no afuera, contrayéndonos ante la presencia de la situación "problemática" en nuestro entorno familiar, pero no nos ponemos sus zapatos, en cómo se sienten, en qué está aportando esta situación, en cómo podemos abordarla desde un marco más integral para saber qué nos está alertando esta situación.
Un niño puede tener inconvenientes en poner y sostener la atención reflejándose en su comportamiento por muchas otras razones que un desorden de Déficit de Atención. Puede ser que las actividades escolares le parezcan aburridas porque son monótonas, repetitivas, sin creatividad, rígidas, impositivas, no dejando espacio para la novedad y su forma de aprender no se amolde a la del colegio o porque en ese momento, su familia está pasando una crisis económica, emocional, o porque es alérgico a la leche o hipersensible a determinados alimentos que contengan colorantes, sabor artificial, azúcar o porque su temperamento no se coloque con el de sus padres porque su nivel de conciencia está más expandido que el de ellos y percibe la realidad desde un punto de vista más holístico, menos fraccionado. Por lo tanto, hay miles de niños que su individualidad está siendo reducida a un diagnóstico de desorden, controlada por una droga, etiquetados como" niños problema" porque no se adaptan a las normas escolares vigentes, ni a la disciplina autoritaria de ciertos padres.
El niño índigo es muy frecuentemente, dentro del marco escolar, diagnosticado como un niño con ADD/ADHD (Déficit de Atención e Hiperactividad). Este diagnóstico comprende las características de hiperactividad, impulsividad, falta de atención. Desde el punto de vista de frecuencia índigo en vez de hiperactividad se plantea que es un niño dinámico, energético, en vez de impulsividad se valora la creatividad y espontaneidad y la etiqueta de falta de atención se considera como un intento de disminuir su individualidad, pues el índigo sí tiene la capacidad de concentrarse y sostener la atención pero sólo en lo que es de su interés y como su capacidad cognitiva generalmente puntea por encima de la norma , (con frecuencia manifestada en coeficientes intelectuales que puntean por encima de 130) se fastidia con facilidad, se aburre con lo repetitivo si no tiene más de un estímulo, con la monotonía de un solo tema pues su percepción multidimensional lo capacita para captar, procesar, internalizar, información de diferentes fuentes al mismo tiempo y responde mejor en ambientes donde pueda participar en proyectos o en sitios donde múltiple información simultánea se maneje. Por ejemplo: Puede hacer tarea, oír música y ver televisión simultáneamente; el elemento de novedad y creatividad es su aliado en prestar atención, no la rutina, la monotonía, pues parte de su cerebro es estimulado por el nuevo estímulo. Si le permitimos ambientes que tengan centros de actividad, donde puedan tocar, armar, dibujar cosas, coleccionar, entrevistar a personas, actuar y vivenciar las clases, encontraremos niños que no mostrarán diferencias disminuidas en relación a niños "normales" sino que más bien los superarán. La cuestión está en la ambiente y en el abordaje del entorno, no en el niño.
La hiperactividad del niño índigo es, muchas veces, debida a una sobrecarga energética que tiene que liberar moviéndose, por ello estos niños aprenden fácil y rápidamente en movimiento, por ejemplo: en casa, aprenden bailando, repasando las lecciones montados en bicicleta estacionaria, leyendo en mecedoras En el aula, se sugiere enseñar con movimiento por ejemplo: enseñar ortografía dinámica, en movimiento, sentándose en las vocales y pararse en las consonantes, este aspecto es totalmente opuesto a lo tradicional académico donde se exige quedarse quieto para oír la clase, donde la fuente de información es primordialmente la maestra, donde hay una secuencia cronológica para hacer las cosas (mente lineal) cuando ellos requieren de multiplicidad (estímulo táctil, auditivo, visual simultáneamente) pero donde el sentido del tacto es el predominante de los tres, pues al ser el órgano más grande de nuestro cuerpo es a través del cual ellos descargan mayor condensación de energía y por el cual captan como antenas táctiles, de ahí su hipersensibilidad táctil y su necesidad de movimiento, su impulsividad muchas veces es producto de la capacidad que tienen de captar la información que se articula como la que se piensa simultáneamente y atropelladamente intervienen costándole esperar su turno para hablar pues ya han percibido el contenido energético y sólo les queda por reafirmarlo articulándolo; estos niños tienen una forma diferente de pensar, de procesar la información, de poner atención, de comportarse, pero en sus esencias están intactos, completos, saludables y más bien engrandecidos en su capacidad por lo que no son niños que sufren de desórdenes médicos. Los niños índigo etiquetados con ADD/ADHD tienen problemas en encajar en el sistema tradicional de educación y por ello los medican para adaptarlos, pero esa no es su misión, no es adaptarse al sistema educativo vigente sino cambiarlo; ellos nos alertan de que nuestro sistema de educación no ofrece las condiciones necesarias en cuanto a la verdadera educación que requerimos para prepararnos y poder operar en una octava superior de conciencia, en otra dimensión; podríamos hacer la semejanza con los canarios que los mineros mantenían dentro de las minas. Cuando el nivel de oxígeno bajaba, los canarios se caían muertos de sus barras alertando a los mineros a salirse de las minas; lo que verdaderamente estos niños requieren es de adultos a su alrededor que les recuerden su poder, no se los minimice, los respeten, no los etiqueten, los oigan, no los disminuyan y les enseñen estrategias que validen su aporte, para solucionar problemas de múltiples formas pero que esas estrategias puedan ser contactadas desde su corazón de acuerdo a su estilo de percepción !Recordemos que la verdadera Educación no es la acumulación de conocimientos sino la sabiduría aplicada; El conocimiento con el tiempo se pierde, la sabiduría nunca se olvida. Permitamos que estos niños nos aporten su sabiduría!
¿Qué es entonces el trastorno por déficit de atención con hiperactividad?
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD, siglas en inglés) se caracteriza por falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Es el trastorno del comportamiento que más se diagnostica en la infancia y se calcula que afecta de un 3% a un 5% de los niños en edad escolar.
Aunque generalmente el ADHD se diagnostica durante la infancia, no es un trastorno que afecte sólo a los niños, muchas veces se prolonga hasta la adolescencia y a etapas posteriores y frecuentemente no se diagnostica hasta muchos años después.
¿Cuáles son los síntomas del ADHD?
A decir verdad, existen tres tipos de ADHD, cada uno con síntomas diferentes: en el primero predomina la inatención; en el segundo predomina el aspecto hiperactivo-impulsivo y el tercero es una combinación de los anteriores.
Las personas con ADHD en el que predomina la inatención frecuentemente:
• tienen dificultad para poner atención a los detalles o cometen errores torpes en los deberes de la escuela, trabajo y otras actividades
• tienen dificultad para fijar su atención en las labores o las actividades de recreación que están haciendo
• parecen no escuchar cuando se les habla directamente
• no siguen instrucciones y no terminan los deberes de la escuela o del trabajo ni sus actividades
• tienen dificultad para organizar tareas y actividades
• evitan, les disgusta o se niegan a participar en tareas que exigen un esfuerzo mental sostenido
• se les pierden cosas que son necesarias para realizar tareas o actividades
• se distraen fácilmente con estímulos externos
• son olvidadizos en sus actividades diarias
Las personas con ADHD en el que predomina el aspecto hiperactivo-impulsivo frecuentemente:
• juguetean con las manos o los pies o no se quedan quietos en su asiento
• se levantan de su asiento cuando la situación exige que se queden sentados
• se mueven excesivamente o se sienten inquietos en situaciones en la que esto no es lo adecuado
• tienen dificultad para realizar actividades de recreación sin hacer mucho ruido
• están siempre en movimiento o actúan como si tuvieran un motor
• hablan excesivamente
• responden impulsivamente antes que se termine de formular la pregunta
• tienen dificultad para esperar su turno
• interrumpen o molestan a los demás
Las personas con ADHD de tipo combinado, el tipo más común de ADHD, padecen de una combinación de los síntomas de déficit de atención y de hiperactividad / impulsividad.
¿Qué se necesita para diagnosticar el ADHD?
El diagnóstico del ADHD se da cuando la persona presenta por lo menos 6 síntomas de las listas anteriores, comenzando algunos antes de los 7 años, y además presenta una clara disfunción en por lo menos dos situaciones: casa y escuela o casa y trabajo. Además debe haber clara evidencia de una disfunción clínica significativa en lo social, académico o laboral.
¿Qué tan común es el ADHD?
El ADHD afecta a aproximadamente dos millones de niños en EE.UU., o sea, un promedio de 1 niño por aula de escuela. En general, se ha visto que predomina más en varones en una proporción de 3 a 1 con respecto a las mujeres. El ADHD en que se manifiesta la combinación de los síntomas es el más común en varones de edad escolar mientras que el trastorno en el cual predomina el déficit de atención es más común entre chicas adolescentes.
Aunque no existe información científica específica sobre la proporción de ADHD en adultos, este trastorno a veces no se diagnostica hasta la adolescencia o después, y la mitad de las personas con ADHD siguen teniendo síntomas del trastorno durante toda su vida. (Se piensa que las personas adultas a las que se les diagnostica ADHD han tenido elementos del trastorno desde la infancia.)
¿Qué es el ADD? ¿Es distinto al ADHD?
Es una pregunta cada vez más difícil de responder en forma sencilla. El ADHD, o trastorno por déficit de atención con hiperactividad, es el único término para el diagnóstico clínico de los trastornos que se caracterizan por déficit de atención, hiperactividad e impulsividad que se usa en el libro que se utiliza con más frecuencia para el diagnóstico psiquiátrico. Sin embargo y es aquí donde se pone difícil el ADD, o trastorno de déficit de atención es el término que las personas sin conocimiento de medicina, los medios de comunicación, e incluso algunos médicos utilizan más frecuentemente. Algunas personas utilizan el término ADD para incluirlo todo después de todo, el ADHD es un trastorno de déficit de atención. Otras personas utilizan el término ADD para referirse a las personas en las que predominan los síntomas de falta de atención ya que en ellas no se manifiestan los síntomas de hiperactividad, y por último, algunos utilizan ADD o ADHD indiscriminadamente. En otras palabras, cuando las personas hablan de ADD o ADHD generalmente están hablando de lo mismo, sólo que el único término "oficial" es ADHD.
¿Está el ADHD vinculado a otros trastornos?
Sí. De hecho, síntomas como los del ADHD muchas veces se confunden o se presentan con otros trastornos neurológicos, biológicos y conductuales. Casi la mitad de los niños con ADHD (especialmente los varones) también tienden a padecer de lo que se conoce como trastorno de desafío oposicional, que se caracteriza por un comportamiento negativo, hostil y desafiante. El trastorno de conducta (caracterizado por agresión hacia personas y animales, destrucción de propiedad, engaño, hurto y serias situaciones en las que se rompen las reglas de conducta) se presenta simultáneamente en aproximadamente el 40% de los niños con ADHD. Aproximadamente, ¼ de los niños con ADHD (en su mayoría niños menores y varones) también sufren de ansiedad y depresión. Además, por lo menos 25% de los niños con el trastorno padecen de algún tipo de discapacidad de comunicación o aprendizaje. Existe además un vínculo entre el síndrome de Tourette, un trastorno neurobiológico que se caracteriza por tics motores y vocales, y el ADHD, sólo un pequeño porcentaje de las personas con ADHD tienen también Tourette, pero por lo menos la mitad de los que padecen Tourette también tienen ADHD. Además, los estudios están comenzando a demostrar que síntomas parecidos a los de ADHD a veces son una manifestación del inicio del trastorno bipolar en la niñez.
¿Qué causa el ADHD?
En primer lugar, se debe entender que el ADHD no se debe a problemas de crianza ni tampoco el hecho que se padezca de ADHD significa falta de inteligencia o disciplina.
Existen fuertes pruebas científicas que apoyan las conclusiones que el ADHD es un trastorno con base biológica. Recientemente, los investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental utilizaron la tomografía de emisiones tipo positrón (PET Scan, por sus siglas en inglés), y observaron que hay una disminución importante en la actividad metabólica en las regiones cerebrales que controlan la atención, el juicio en situaciones sociales y el movimiento en personas con ADHD, en comparación con la actividad metabólica de los que no padecen del trastorno. Los estudios biológicos también sugieren que los niños con ADHD pueden tener niveles más bajos del neurotransmisor dopamina en regiones críticas del cerebro.
Otras teorías sugieren que el tabaco, el alcohol y los fármacos utilizados durante el embarazo o la exposición a las toxinas en el medio ambiente, el plomo por ejemplo, pueden causar ADHD. Los estudios también apuntan hacia una base genética para el ADHD el trastorno tiende a manifestarse en familias.
Si bien las primeras teorías señalaban que el ADHD podría ser causado por un pequeño trauma encefálico o daño cerebral debido a alguna infección o complicación durante el parto, se ha comprobado en estudios que esta hipótesis no tiene pruebas suficientes que la apoyen. Los estudios científicos tampoco han verificado que factores en la dieta influyan en la aparición de ADHD, o sean su causa principal.
¿Qué tratamiento existe para el ADHD?
Se han recomendado muchos tratamientos algunos con buena base científica, otros sin ella-para las personas con el ADHD. Los tratamientos que más se han comprobado son los fármacos y la terapia conductual.
Fármacos
Los estimulantes son los fármacos que se usan con más frecuencia para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Los cuatro estimulantes que más se utilizan son el metilfenidato (Ritalin), dextroanfetamina (Dexedrine, Desoxyn), anfetamina y dextroanfetamina (Adderall) y pemolina (Cylert). Estos fármacos aumentan la actividad cerebral, la cual es menor en aquellos con el trastorno, con lo que se aumenta la atención, se reduce la impulsividad, la hiperactividad y/o la agresividad. Los antidepresivos, los sedantes antipsicóticos y el antihipertensivo clonidina, (Catapres) también han demostrado su utilidad en algunos casos.
La reacción al tratamiento varía según el individuo por eso es importante trabajar de cerca y mantener la comunicación con el médico. Algunos efectos secundarios de los estimulantes son la disminución de peso, falta de apetito, problemas para dormir, y en niños, un retraso temporal en el crecimiento. Sin embargo, estos efectos se pueden controlar ajustando la dosis. Se ha comprobado la eficacia de los fármacos en el tratamiento a corto plazo de más del 76% de las personas con ADHD.
Terapia Conductual
También se ha demostrado la eficacia de estrategias de tratamiento, como son, premiar los cambios positivos de comportamiento y explicar claramente lo que se espera de las personas con ADHD. Además es importante que los familiares, maestros o jefes sean pacientes y comprensivos.
Los niños con ADHD pueden también beneficiarse si quienes los atienden se fijan bien en su progreso, adaptando el entorno del aula para satisfacer sus necesidades y utilizando reforzadores positivos. Siempre que sea lo adecuado, los padres pueden trabajar con el distrito escolar para preparar un programa de educación individual (IEP).
Otros tratamientos
Existe otra variedad de opciones de tratamiento (algunas bastante dudosas) para aquellos con ADHD. Entre los tratamientos que no se han comprobado científicamente están la bioautoregulación (biofeedback), dietas especiales, tratamiento antialérgico, megavitaminas, ajustes quiroprácticos y anteojos de colores especiales.